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Dibujo de Oski

Amílcar Romero

 

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Más que sábana, parece una cubija, pero todo sea para acostar bien a la democracia

Esto sí que es boleta

 

Los responsables ciudadanos porteños que concurrieron a las urnas el domingo 7 de mayo del 2000 a elegir por primera vez jefe de gobierno no solamente lo pudieron creer sino que los votaron. El cordobés a la cabeza, para colmo pelado, salido de Harvard, autor de la famosa aseveración que aprendió más con el Chango de Anillaco que en la célebre casa de estudios, que después dirá que su coterráneo El Chupete no tenía nada que envidiarle a Sarmiento, que cantó la marchita que dice que combate al capital y él es un junior del Gran País del Norte, de movida constituye una garantía.

De segundo de a bordo viene el que para unos de su propio palo es un Carita de Angel, para otros usa zapatitos blancos y para todos es directamente del Opus Dei, aunque algo lenteja para enterarse que estaba sentado arriba de un nido de víboras. Es hincha de Racing, como periodista empezó en El Gráfico de los Vigil, se casó por las dudas con la hija de un coronel bien posicionado en la materia y de su Victoria natal, entre el Tigre y San Fernando, pasó a tener un chalet en Cariló, para terminar -por el momento- como Ministro de Justicia del tranversalismo después de haber andado del brazo, por la calle y las urnas con Patricia Bullrich, la piba ex montonera y cuñada del Loco Galimba.

Al surtido que tiene la lista de legisladores hay que tomarlo en consideración. A la cabeza viene la doctor Marta Angélica Oyhanarte, con una prosapia familiar en materia de árboles genealógicos, jurisprudencia y sociologías, que no cualquiera. También haber sido la mujer de Osvaldo Sivak, de Buenos Aires Building, dos veces secuestrado por la Banda de los Comisarios, unos avatares en donde fue asesinado y luego su hermano menor terminó sus días tirándose de uno de los pisos más altos de una torre que da a la 9 de Julio. Empezó en la UCR, estuvo junto a Alfonsín, se desengañó y con el mediático Luis Moreno Ocampo fundaron Poder Ciudadano, una especie de contraloría o auditoría social sobre la trasparencia y andares de sus contemporáneos, cosa de custodiar valores esenciales como la democracia, la decencia, las uñas cortas, los bolsillos no muy llenos, etc.

Si ya la mano no venía muy deportiva con semejante puntera en la sábana, a la altura del puesto N° 5 la presencia del doctor Eduardo Lorenzo Borocotó, también con su prosapia, empieza a poner las cosas en su lugar, no sólo por su paso por la pediatría sino en sketchs junto a Marcelo Tinelli para enganchar giles y humillarlos. El puesto siguiente, ocupado por el paquete Santiago Manuel de Estrada, hombre que supiera lucir lo suyo en momentos trascentes del país como fue el Proceso de Reorganización Nacional, comienza a abrochar un panorama armónico, digno de la partitura de los grandes maestros de la música universal. Ahora, si de tal palo, tal astilla, para seguir los dichos populares, en el puesto N° 26 que aparezca Diego César Santilli, hijo del ex presidente de River Plate, tan amigo del almirante Lacoste cuando era el mandamás del fútbol y luego presidente del Banco Nación en los comienzos del menemismo, es un ramalazo de frescura.

Es lo que lleva a pensar que no desentona, en el escalón N° 21, de frente march, el teniente coronel (RA) Francisco Julián Licastro, allá por los '70 en las famosas mesas que encolumnaron a los jóvenes en la senda correcta, al fondo y a la derecha, que marcaba el General. Por eso hay que mantener la calma, tragar saliva y tratar de metabolizar que cómoda, a la altura del N° 10, aparezca Silvia María Eva Gottero, no darle bola al semanario Noticias que aseguró que por un problema de espacio no le agregaron el legal viuda de Barritta, porque fue la que inauguró esa obra de pro y de bien que fue la Ciudad Deportiva boquense, casándose con José Barritta, más conocido como El Abuelo, luego separada y adjunta al dirigente gremial del mismo palo Roberto Digón, carne y uña con el ingeniero Mauricio Macri en la interna para alcanzar la cúpula de Boca Juniors hasta que dejaron de ser carne y uña. Eso sí, ella, como legisladora porteña, una uvita: propuso a Carlitos Bianchi para que también fuera nombrado Ciudadano Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires, un acto que hubiera contado con la espontánea adhesión y masiva presencia de todas las gallinas de la Reina del Plata y alrededores, sin contar con los bosteros, y poner en vivo y en directo que el deporte une a los pueblos.

Tras ella, soplándole nuca si no llamara a baratos equívocos, aparece Alberto Angel Fernández, un muchacho que de muchacho, para coincidir con aquello dicho por Salvador Allende en 1972, en las Naciones Unidas, en cuanto a que ser joven y no ser revolucionario constituye una contradicción biológica, él no lo era: estaba en un grupo medio ultraderechoso, tirando a nacho. Después, claro, la gente cambia, hizo estación en esta boleta y así fue como llegó a Jefe de Gabinete del transversalismo. Ahora, como en toda sopa hay un pelo y siempre hay un pero, lo único que se puede encontrar un poquitín contraproducente, en todo caso no muy paquete, es ese puesto N° 22 para la ex actriz Elena Cruz, mujer de Fernando Siro, tan entrañablemente admiradora de Jorge Rafael Videla y gracias al cual, al frente de los Capucha, hoy podemos disfrutar este plenitud democrática y ella estar sentada en un escaño y no en la ESMA o La Perla que ya son parte del pasado y miremos para adelante, siempre para adelante.

Mejor, rajemos para adelante, que ahora sí nos vienen soplando la nuca y que cada uno entienda lo que quiera entender. O huyamos para adelante, como dijo Borges cuando se desenteró que habíamos desembarcado en las Malvinas con Galtieri al frente, al tener tanta felicidad de haber nacido y disfrutar este país condenado al éxito, como dijo algún otro del mismo lado, y tan premiado con el fracaso..

Che, a todo esto, las becas ésas para estudiar Corte y Confección en Botwana Faso, ¿ya se acabaron?

Siga, siga, que no cobró nada.

  ¿Se olvidó algo? Al índice que todavía está a tiempo.

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