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Dibujo de Oski

Amílcar Romero

 

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Resulta que además de virgen, académica, mmm...

ORA PRO NOBIS
08/08/97

En los ratos libres que le dejara una verdadera religión como es el fulbo, el padre Juan Gabriel no puede con su alma pía y de toda la iconografía del santoral a la única imagen a la que le tira con algún padre nuestro a la que, como él, es fana de Racing. ¡Con razón ganan campeonatos! El José de aquel famoso del 67, ¿no sería el Chivo operado en alguna clínica suiza de las que usa Graciela Alfano, que también sabe  poner lo suyo por Avellaneda?


Un semanario que pone en circulación la editorial Sarmiento, propietaria del diario Crónica, publicó en la tapa de su edición Nº 1004 una nota intitulada

 

 

Exclusivo. En Perú se agarró a trompadas. 

El cura que es barrabrava de Racing. 

 

 En las páginas 8, 9 y 10 el diácono de la parroquia Inmaculada Concepción, de Belgrano, cuenta su historia y asegura que "la Virgen de Luján es de Racing porque tiene la camiseta celeste y blanca bien calzada", mientras posa con la casaca de la Academia y aparece junto a El Tano, uno de los jefes históricos de la pesada académica. "Se conocen desde hace años. Son amigos", pretende tranquilizar el epígrafe. Aquí va parte solamente -hay gente a la que un plato así le puede caer como piedra, quedar medio como que algo anda descompuesto- de la entrevista a Juan Gabriel Arias, "el sacerdote que integra la hinchada de Racing y en Perú se agarró a trompadas con los simpatizantes del Sporting Cristal". Pobrecito el polaco Wotjila, ¿no? Lo de él ha sido un verdado apostolado. Tanto que se la pasó viajando y le salieron trolex a rolete y encima bocones que lo bocinaron a medio mundo, rochos que desfondaron el banco Ambrosiano y hasta los de las plazas, la filipina que le levantó un obispo, se lo llevó a la iglesia, sí, pero para casarlo, y caliente como mono con tricota, le fue a hacer el aguante a la Piazza di San Pietro, per la madona, sin con fundamentalistas de todos los tamaños y para todos los gustos, y en una de esas hasta un católico en serio...

Juan Gabriel, que Dios en su santa comprensión se apiade de su alma, tiene otros hábitos. La cámara le dio sin asco, concelebrando con los muchachos una misa, esta vez en Mendoza, donde en la parte de la homilía generalmente se hacen alusiones rimadas a que los rivales se sientan sobre el grisín, las reputaciones de mierda que tienen las madres de todos y lo malparidos que son los del pito, ¡ ni hablar de los de balderín solferino!

Bueno, aquí va la nota o lo que sea:


-¿No creés que las barras están relacionadas con la violencia, y la Iglesia se opone terminantemente a todo eso?

-Yo creo que la actitud de la Iglesia, como la actitud de Jesús con respecto de la violencia, no puede ser condenatoria. Yo soy un hincha más, y desde adentro se pueden hacer muchas cosas. Por lo general, muchos de ellos jamás se acercarían a una parroquia, y si no fuera porque yo estoy con ellos, nunca verían a un cura. Yo con la barra hablo, soy amigo de ellos y me llevo bien. Hay que tratar de ayudar de otra manera, desde un buen trato se pueden lograr muchas cosas.

-Entonces, no hay oposición desde adentro.

-Hoy estuve con monseñor Gregorio hablando de esto y hay muy buena onda. El, de hecho, me dio permiso para ir a Perú. No hay problemas, él a veces me regala rosarios para que les lleva a los de la barra.


(...) -En Perú sí hubo violencia.

-Yo estuve ahí; fue todo muy injusto. Los medios dijeron cualquier cosa y acusaron a la hinchada de Racing de que fue violenta... y lo único que hicimos fue defendernos. Era todo tan terrible: el clima hostil que había, las cosas que nos tiraban, se nos venía la gente encima y la policía era cómplice. Nos vinieron a agarrar a trompadas, imaginate, éramos 350 contra 40 mil. Ahí, si querés, hubo violencia... pero en ese caso me parece que fue en legítima defensa. Si no reaccionábamos, nos mataban. Y más, enardecidos como estaban los peruanos, venían con palos, botellas, de todo. ¿Te das cuenta?, es todo muy relativo.

Con el alma entregada de por vida a la racinguera María, bajo la sombra de un arbolito frente a la parroquia, posa con otra ovejita del redil, El Tano, un histórico repartidor de hostias de la barra, así como darle con el incensario a quien se le cruce,  amado hasta las lágrimas por las hinchadas contrarias que incluso siempre no se acuerdan no sólo de la mamá, sino de la abuela y varias generaciones más para atrás.



-Pero entonces te tocó estar en el medio de una pelea entre hinchadas. 

-Yo no hice nada (sonríe), estoy desde hace mucho tiempo con la barra y nunca estuve en una situación así.

-Pero, ¿sos consciente de que ellos sí pelean?

-Bueno, sí, es probable. Yo no puedo decir cosas que no sé. No puedo saber cuál va a pelear y cual no. En la cancha está todo bien, adentro nunca pasó nada.

-¿Y afuera? Cuando salen, ¿vos te separás de ellos?

-Muchas veces me voy con los que llevan las banderas. Nos vamos a comer y esas cosas. Por lo general me encuentro con ellos directamente allá, y cuando me voy no pasa nada. Cuando se habla de violencia, yo doy algunos datos, como por ejemplo, que al cuadro que más hinchas le mataron es a Racing. De hecho, el primero en la historia del fútbol es de Racing, y el último también. Yo, entre nosotros, no conozco a nadie que haya matado a alguien.

¡Stop! Pará que la están peinando, macho. ¿De dónde sale semejante carne podrida y que por supuesto, vaya a saberse en nombre de qué libertad de expresión, los zapallitos responsables de la edición largan en crudo, sin cocinar, dejando que el tipo de público que lee esas revistas, viniendo los datos de un cura, con los ornamentos de representar a Dios sobre la Tierra todavía se compren el buzón de que es cierto? Si quiere hablar de historia en serio, no lea la revista Racing, che, de donde salió nada menos que Bernardo Neudstad, con perdón de los presentes, y para nombrar nada más que al más querido de todos y al que le debemos tanto. El primero que se pusieron en una cancha fue a un gurí uruguayo y todo indica que el matador, un bostero con toda la protección de los santos óleos laicos. Hasta donde llevamos las cuentas, después entran a caer bosteros, en manos de la policía, y nada menos que con un chiquito de 9 años en el montón. La primera gran masacre tuvo sólo cuervos como víctimas y la otra, la grande, en la puerta de al lado, bosteros a pasto y no directamente policías en la ejecución, pero algo tuvieron que ver los chicos de la Montada . Aquí nomás tiene 73. ¿Desde cuándo a ustedes les mataron 74, dejando de lado que es una futbolización tenebrosa, pero muy del tablón, muy del pensamiento que se curte ahí arriba, meta bombo y grito para no pensar cómo se pasa la vida y cómo se viene la muerte, al decir de algún poeta, no es cierto? Y usted la remata con el zapallazo de que el último también les pertenece. Saque la pata del acelerador, padre: no sabemos qué dirá la curia al respecto, pero en materia futbolera, nunca hay un último, sino siempre es el anteúltimo. ¿Sí? Compre esto tranquilo que es más fija que la existencia de Dios, y lo  juramos sobre un botín, por la luz que nos alumbra y hasta que los chilenos no la aumenten, aunque quede medio blasfemo.

¿A quién puede hacerle mal con semejante cara de angelito? El padre Juan Gabriel posa en la puerta de la parroquia con la túnica oficial, sin el rosario ni el misal para que no se lo afanen las ovejitas descarriadas de la contra, y de paso le manda el chivo a Rosamonte que no sólo de Padre Nuestros se vive en la Sociedad de Consumo, amén.

Continuaba como sigue:

-Entonces, ¿es compatible la religión con el fútbol?

-Sí, pero es difícil de decir. Yo hago como una especie de comparación entre Racing y Jesús, que vino, murió y resucitó para volver a morir por todos nosotros. Con la historia de Racing pasó lo mismo, resucitó cuando llegó a primera y ahora andamos en la cuerda floja, pero igual seguimos para adelante. La Virgen de Luján es de Racing, porque tiene la celeste y blanca calzada. Todo cierra perfectamente, aunque también es un poco el delirio mío, ¿no? (...) La propia barra de Racing, esta barra es muy distinta a todas las demás. En Racing es casi imposible que te roben o que tengas una mala experiencia mientras estás mirando el partido. Por lo general hay muy buena onda en la cancha. Van muchas mujeres y chicos, y eso es difícil que se dé en otras canchas. El aire es distinto, va más allá del resultado. (...) Hay canciones que yo no canto. Por ejemplo, la que dice que "vamos a matar a un bostero", ésa no me parece bien. En realidad, en eso hay mucho de folclore..., lo dicen para amedrentar pero después no pasa nada. Yo soy bastante pasional y a veces se me escapan algunos cantitos en contra de las otras hinchadas. Pero no es porque me guste la violencia ni nada parecido.
(...)

Aro, aro, aro. Acá hay unos píos gorjeos que suenan a sanata conocida, tipo la del Narigón que habla con comillas porque después aparecen los escribas de turno y te acuestan con frases célebres como Cuando nada lo hacía pensar, pasaron de las palabras al terreno de los hechos, y se sientan arriba de veinte siglos de cristianismo y muchos más de antropología y otras disciplinas aledañas, incluso las marciales, donde siempre los gritos preceden a la entrada en combate, porque tal cual lo dice con piadosa claridad son para amedrentar al contrario cosa de después darle como quien lava y que no pueda ni defenderse, es una especie de calentamiento precompetitivo de los deportistas del tablón, se autoabastecen de presión para que la caldera esté bien llenita, y tenemos sentido del humor, nos gusta la joda, pade, ¿pero para qué mierda está puesto en la Biblia que lo primero fue el Verbo? ¿O ahora, con las barrabasadas que ustedes ya tienen en la historia son capaces de venirse con que fue un bostero el que lo escribió y que ustedes, los verdaderos católicos, los de Racing, no tienen un pomo que ver? Aguántese una más, que aunque no es celestial, sino majaderamente terrena, le va  a sonar conocida. No se dan nombres porque no salió a jetonear como usted, pero no es lo importante. El también estaba en la barra, en la misma que usted, y la mamita le había un trapo que era de los más grandes, con el que se envolvía como si fuera la toga de uno de los santos que lo acompañaron al Chivo en la peregrinación por la Judea, y con el lomito que le había hecho de fábrica bajaba herejes que no andaban en el corralito que Dios manda que era un contento. Ah, además era cadete de la Ramón Falcon, ¿va agarrando? Faltaba poco para el egreso, la fanfarria, la entrega de sables, el juramento de polis y todo lo demás, cuando en día lo para el director y le dice sin anestesia de nada: Che, Esteban: se acabó lo que se daba. Tenés que decidir antes: o seguís con la barra o sos oficial de la Federal. Las dos cosas a la vez no se pueden. ¿Entendiste bien? El aludido mordió ladrillos porque a la Academia la quería en serio, pero en el almuerzo en que me contó la anécdota dijo sin ninguna dramatización: Me hice la composición de lugar que lo que yo quería más en la vida era ser cana, al policía lo había llevado siempre adentro, desde chiquito, y aunque me costó horrores tuve que largar. El jefe tenía razón. ¿Usted tiene jefes, padre, o mira para arriba donde nunca dicen nada? 

-Ahora, en octubre, te ordenás como sacerdote, ¿cómo lo vas a festejar?

-Ahí van a venir varios de la hinchada de Racing. Van a venir con los trapos, los bombos..., ya lo están preparando desde ahora. Pero la premisa que les di yo es que adentro de la iglesia no se hace nada porque me compromete a mí. Después, afuera de la iglesia, que hagan lo que quieran. Ese día va a ser una fiesta. De Racing, por supuesto.

Yyyyyyyy, qué se lo aguante Dios. Se ha visto en tantas peores que una más... 

Siga, siga, que no cobró nada.

  ¿Se olvidó algo? Al índice que todavía está a tiempo.

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